Nuestra historia

Quercus Wines nace de la pasión compartida de dos amigos que, desde hace años, soñaban con elaborar su propio vino. El proyecto tomó forma cuando conocimos a un reputado enólogo y viticultor en la Terra Alta (Cataluña, España) y decidimos dar el paso. Lo que empezó sin una clara vocación de negocio ha ido creciendo de manera natural, siempre marcada por las limitaciones, y virtudes, de una producción muy pequeña y consciente.

Elaboramos vinos monovarietales a partir de variedades autóctonas de la Terra Alta, como la garnacha blanca y la cariñena, procedentes de viñas centenarias de más de 80 años. Trabajamos parcelas singulares y muy reducidas, viñedos que han sido recuperados y cuidados para que vuelvan a ofrecer un fruto capaz de expresar todo su potencial.

Apostamos por un cultivo regenerativo y una vinificación de mínima intervención, con una clara orientación ecológica. Nuestra filosofía es sencilla: crear vinos con carácter, que transmitan la viña y el paisaje en cada botella. Por eso elaboramos mediante microvinificaciones y métodos poco habituales, como ánforas, damajuanas de vidrio y barricas de roble austriaco y francés. De cada vino, tan solo 250 botellas.

El camino comenzó compartiendo nuestras primeras botellas con familiares y amigos, que se convirtieron en nuestros primeros clientes. Más adelante, dimos el siguiente paso ofreciendo nuestros vinos a restaurantes que admirábamos por sus cartas y a vinotecas donde nosotros mismos habíamos comprado y disfrutado grandes vinos.

Así seguimos avanzando: despacio, con respeto por la tierra y con la ilusión intacta de seguir contando historias a través de cada botella.